Como si el artículo anterior fuera una profecía, las obras del AVE acaban de cobrarse una nueva víctima: la línea del Baix Llobregat de FGC que quedará cortada durante al menos un mes (podrian ser dos). Tras este nuevo desaguisado se me ocurren algunas reflexiones:
1.
Alguien deberia dimitir. La ministra y el secretario de infraestructuras deberian empezar a pensar que el concepto "asumir responsabilidades" no es una entelequia.
2. EL AVE es un tren que, para que nos entendamos, tiene entre sus usuarios habituales al perfil sociológico del votante del PP o de CiU. Los votantes socialistas en cambio, suelen viajar en cercanías (de RENFE o de FGC). Es a estos usuarios, y no a los del AVE, al que cualquier administración socialista tendría que estar mimando, algo que a la vista de todos, no está sucediendo. Parece que
en la Moncloa no se han enterado que unos buenos resultados en Catalunya son vitales si esperan seguir gobernando y si se piensan que porque el dichoso AVE llegue antes de fin de año se van "agenciar" a los catalanes es que andan muy equivocados. Los anuncios de las vallas publicitarias que anuncian la llegada del AVE en diciembre desprenden un insoportable tufo electoralista y a la vista del desastre que las prisas están causando podrían convertirse en un arma letal contra los intereses electorales socialistas.
3. ¿Quien defenderá ahora que el paso del AVE debajo de la Sagrada Familia no representa ninguna amenaza? Se dice que la principal tarea de los políticos es resolver los problemas que ellos mismon se crean. Esperemos que este no sea el caso.