El otro fracaso escolar

La semana pasada se dió a conocer un estudio de la Fundación Jaume Bofill en el que una vez más se ponía de relieve las carencias de nuestro sistema educativo: las cifras de las que habla este informe situan a Catalunya a la cola de España, que a su vez se encuentra entre los paises de Europa donde los resultados académicos son peores.
Una vez publicado este informe, se desató entre los pocos a los que este tema les interesa la habitual letanía augurando un futuro desastroso debido a las abultadas cifras de fracaso escolar y de jóvenes que abandonan los estudios posobligatorios sin obtener ninguna titulación. Es mentira.
Que en Catalunya un 30.4 % de jóvenes no obtengan el graduado escolar o que un 34 % de jóvenes entre 18 y 24 años no tengan ninguna titulación posobligatoria no es ningún desastre. Más bien es todo lo contrario, porque teniendo en cuenta la estructura de nuestro mercado laboral, basada en trabajos poco cualificados lo grave sería que todos estos jóvenes obtuvieran el graduado de ESO y se plantearan hacer FP o peor aún, que les diera por ir a la universidad.
Hay un fracaso escolar del que casi nadie habla: el de la sobretitulación, el de los cientos de miles de jóvenes licenciados universitarios que trabajan en puestos por debajo de sus posibilidades, el fracaso de aquellos que después del master, los idiomas y las prácticas se encuentran de mileuristas y aún gracias, porque tienen contrato, no como los que se atreven hacer un doctorado, para los que derechos básicos como baja por enfermedad, pagas extras o derecho a subsidio de desempleo suponen conceptos exóticos e inimaginables. Es el otro fracaso escolar.


