19.2.08

La subasta

Ferran Mascarell ha sido considerado unanimemente como el mejor conseller de Cultura (bajo gobierno de Maragall) que ha tenido Catalunya. Cuando la conselleria de Cultura pasó a manos de ERC en el gobierno de Montilla se quedó como simple diputado en el Parlament, y sintiéndose "desaprovechado" (allá donde la mayoría se conformarían) decidió dimitir y asumir un cargo en una empresa privada.Cuento todo esto porque hoy he leído en el diario gratuito ADN un artículo suyo que es probablemente el mejor análisis preelectoral que he leído en esta precampaña. En el denuncia la subasta en la que se ha convertido la actual precampaña, con Zapatero y Rajoy, prometiendolo todo a diestro y siniestro, cuando resulta que hay encuestas recientes que dejan claro que solo el 8% de los votantes hace caso de las ofertas electorales. Según Mascarell "la mayoría de la gente vota en función del marco ideológico de referencia donde hemos inscrito nuestro relato personal y no en función de la cartera de promesas electorales (...). Cuando los partidos tratan a las personas como consumidores y no como ciudadanos es cuando muchos de estos ciudadanos se irritan y dudan si vale la pena ir a votar".
Y es que Mascarell no hace más que hacerse eco del pensamiento del lingüísta y gurú de moda de la izquierda norteamericana, George Lakoff, que ha causado sensación con su libro "No pienses en un elefante", donde resalta la importancia para los partidos y sus líderes de ofrecer un marco general de ideas si quieren ganar las elecciones a las que se presentan. Y ese es el problema del PSOE y de Zapatero: a veces la izquierda, a diferencia de la derecha, parece que no sabe explicar el país que quiere. El talante y la gestión no son suficientes para ganar las elecciones y mucho menos una sucesión inconexa de promesas electorales. Coincidiendo con Mascarell la izquierda necesita " construir un ideario colectivo que nos permita ubicar nuestro destino personal en un marco compartido de libertad, justícia y federalismo plurinacional".

1 comentarios:

Blogger Marcos Vidal, 3-6-76 ha dicho...

Oh, que bueno Dani. Coincido con vosotros en que es más importante tener un discurso coherente y previsible, en el sentido de no defraudar, que no entrar como elefante en cacharerría. Los gobiernos socialdemócratas en los países nórdicos o la Tatcher tienen algo en común: sus discursos son reconocibles por todos y no engañaron al electorado. Hicieron lo que se esperabe de ellos.

8:10 PM  

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