16.1.08

Aznar, el PP y el catalán


En el Telediario de hoy he visto la noticia de un pesquero gallego que se ha hundido. Como en la mayoría de las noticias que tienen que ver con Galicia da la sensación de que ninguno de los entrevistados, ni el padre de una de las víctimas, ni el amigo ni el delegado sindical, parece que hablen correctamente el castellano porque para entenderlos hace falta subtítulos. Que en Galicia haya una parte de la población que sea incapaz de expresarse en español no parece que le importe a nadie, nada que ver con la situación de Catalunya donde la situación lingüística está siempre sometida a incontables polémicas y eso que en Catalunya todo el mundo habla correctamente el castellano.
Y sin embargo lo del PP y la derecha mediática con Catalunya y su lengua propia, el catalán, empieza a ser una obsesión patológica, si no, no se explica que en su última visita Aznar haya vuelto a denunciar la supuesta discriminación contra el castellano y sus hablantes (que lejos quedan aquellos tiempos en los que sin atisbo de vergüenza afirmó aquello de él hablaba catalán en la intimidad). Herederos de una de las más rancias tradiciones hispánicas, la de la profunda aversión a la pluralidad, ya sea religiosa, cultural o lingüística, el PP acomete contra el único espacio, la escuela, donde la presencia del catalán es significativa. En su supuesta defensa del bilingüismo no he visto nunca a los dirigentes del PP denunciar que en los diarios, las televisiones, en el cine o en el etiquetado la presencia del catalán sea nula, insignificante o en el mejor de los casos escasa. Y sin embargo es gracias a la polémica inmersión que un castellanohablante como yo puede hablar correctamente el catalán.
Lo que está en juego es saber si la histórica pluralidad de España, de la que el catalán es hoy por hoy su máximo exponente, se ve reducida todavía más en estos tiempos de globalización uniformizadora. Está en juego si el catalán mantiene un nivel significativo de uso social o por el contrario si se reduce su uso a lo meramente folklórico. Ya sabemos que prefiere el PP.

3.1.08

El Capitalismo Egoísta

El psicólogo clinico británico Oliver James acaba de publicar un libro, "El Capitalismo Egoísta" donde denuncia las graves consecuencias que tiene para nuestra salud mental el actual sistema económico en el que estamos inmersos.
Aunque James centra sus investigaciones en los paises anglosajones, sus conclusiones son bien extrapolables al resto de paises del Primer Mundo. Según sus datos el aumento exponencial de enfermos mentales que se produce en nuestro entorno desde los años 70 no se debe a que las enfermedades mentales sean mejor detectadas en la actualidad sino que la causa son las condiciones socioeconómicas en las que vivimos.
Según James este Capitalismo Egoísta promovido por los ayatollahs del neoliberalismo se centra en lo que él llama materialimo relativo: alentar entre los ciudadanos aspiraciones poco realistas y la creencia de que éstas pueden ser conseguidas, lo que provoca un aumento del consumismo incrementando así el crecimiento económico a corto plazo y los beneficios de las grandes corporaciones. El Capitalismo Egoísta necesita que mucha gente sea desdichada e inféliz porque así se favorece la aparición de consumistas impulsivos que a su vez se convierten en personas más competitivas, perfeccionistas y adictas a su trabajo.
Las aspiraciones y expectativas poco realistas y la fascinación enfermiza hacía "los emprendedores" hacen que una parte importante de la sociedad crea que es posible llegar a ser rico y famoso y que esto es altamente deseable (ideología que venden programas como Gran Hermano o Operación Triunfo) . Esto es lo más dañino de todo: la ideología que la abundancia material es la clave para realizarse personalmente y que está al alcance de cualquiera que trabaje duro. Y si fracasas, está claro que solo hay una persona a la que culpar.
Hoy en día, cuando el discurso de izquierdas de partidos como el PSC o el PSOE ha quedado reducido al asistencialismo (prometer más pisos de protección oficial o más guarderias para que puedas trabajar más y pasar menos tiempo con tus hijos) y ya nadie se atreve a denunciar el lado más oscuro del modelo socioeconómico en el que vivimos, es el momento de construir un nuevo discurso izquierdista que vaya más allá de este asistencialismo y cuestione y ofrezca alternativas al Capitalismo Egoísta.