Aznar, el PP y el catalán

En el Telediario de hoy he visto la noticia de un pesquero gallego que se ha hundido. Como en la mayoría de las noticias que tienen que ver con Galicia da la sensación de que ninguno de los entrevistados, ni el padre de una de las víctimas, ni el amigo ni el delegado sindical, parece que hablen correctamente el castellano porque para entenderlos hace falta subtítulos. Que en Galicia haya una parte de la población que sea incapaz de expresarse en español no parece que le importe a nadie, nada que ver con la situación de Catalunya donde la situación lingüística está siempre sometida a incontables polémicas y eso que en Catalunya todo el mundo habla correctamente el castellano.
Y sin embargo lo del PP y la derecha mediática con Catalunya y su lengua propia, el catalán, empieza a ser una obsesión patológica, si no, no se explica que en su última visita Aznar haya vuelto a denunciar la supuesta discriminación contra el castellano y sus hablantes (que lejos quedan aquellos tiempos en los que sin atisbo de vergüenza afirmó aquello de él hablaba catalán en la intimidad). Herederos de una de las más rancias tradiciones hispánicas, la de la profunda aversión a la pluralidad, ya sea religiosa, cultural o lingüística, el PP acomete contra el único espacio, la escuela, donde la presencia del catalán es significativa. En su supuesta defensa del bilingüismo no he visto nunca a los dirigentes del PP denunciar que en los diarios, las televisiones, en el cine o en el etiquetado la presencia del catalán sea nula, insignificante o en el mejor de los casos escasa. Y sin embargo es gracias a la polémica inmersión que un castellanohablante como yo puede hablar correctamente el catalán.
Lo que está en juego es saber si la histórica pluralidad de España, de la que el catalán es hoy por hoy su máximo exponente, se ve reducida todavía más en estos tiempos de globalización uniformizadora. Está en juego si el catalán mantiene un nivel significativo de uso social o por el contrario si se reduce su uso a lo meramente folklórico. Ya sabemos que prefiere el PP.

