En el manejo cotidiano de nuestra economía casera todos sabemos una realidad ineludible: no puedes gastar más de lo que ganas y si eso te pasa es que tienes un problema que se llama "vivir por encima de tus posibilidades", que por lo general suele acabar mal.
En el caso de las administraciones públicas pasa algo parecido, cuando gastan más de lo que ingresen tienen que pedir prestado (a los famosos y malignos mercados) y cuando eso pasa estás a merced del que te presta el dinero, que para que te lo siga prestando, exigirá pruebas de que se lo vas a devolver (normal, ¿no?). Además el dinero hay que devolverlo con intereses como es lógico.
El problema es que para evitar esa situación parece ser que la única solución es recortar el gasto público, sobretodo en políticas sociales, y eso en mitad de una crisis de 5 millones de parados genera mucha, mucha indignación, como podemos comprobar estos días. ¿Pero existe alguna alternativa a esos recortes? Existen, pero, requieren astucia, valor y coraje, y de eso nuestra clase política, por diferentes razones no anda muy sobrada. Y la razón es que si no quieres recortar gasto público entonces te quedan dos alternativas: aumentar tus ingresos y/o ser más eficiente:
- Un Estado y unas administraciones públicas más simples: ¿Para que sirve el Senado? ¿Y las diputaciones? ¿Y tener 8000 ayuntamientos? Podríamos aprender de los mejores, de los suecos por ejemplo: no tienen Senado, y redujeron el número de ayuntamientos de de 2500 a menos de 300 en la actualidad. Deben pensar que el dinero de los contribuyentes es sagrado y que solo merece ser gastado en políticas de bienestar/competitividad, no en mantener estructuras burocráticas superfluas como nosotros. El problema es que hacer algo parecido en España equivaldría a que los propios políticos (basicamente del PP y del PSOE) se hicieran un ERE sobre su manera de "ganarse la vida" y claro, que hagan eso por las buenas es harto difícil. Necesitan que la sociedad les "ayude".
- Las comunidades autónomas no pueden ser los "virreinatos" en los que se han convertido actualmente. ¿Hace falta que todas tengan su propia tv pública? En muchos casos estas tv públicas autonómicas tienen unos déficits muy altos y unos índices de audiencia paupérrimos. Solo sirven para manipular sus informativos a favor del gobernante de turno. Una tv autonómica solo tiene sentido si es para emitir en una lengua diferente al castellano. ¿Hace falta que todas sus instituciones estén multiplicadas por 17? Por ejemplo, en vez de 17 tribunales de cuentas podrían tener uno solo para controlar su gasto público (la experiencia dice que cuando más lejos esté un organo fiscalizador de áquel al que controla, más independiente será). Si los que nos gobiernan estuvieran interesados en ser más eficientes podrían establecer centrales de compra para obtener mejores precios, por ejemplo, entre sus proveedores sanitarios. Y así un largo etcétera.
- Una política de infraestructuras racional. La actual, bajo la excusa de buscar "la cohesión territorial", está llena de infraestructuras sin viabilidad económica: es absurdo que todas las provincias tengan aeropuerto o línea de AVE. En la actualidad, hay aeropuertos recién estrenados sin actividad y se están cerrando líneas de AVE: imperdonable.
- Aumentar los ingresos: ¿que tal si redujeramos el fraude fiscal? Es uno de los más altos de Europa ¿O sí hicieramos que los ricos pagaran impuestos? Entre paraísos fiscales, supresiones de Impuestos como el de sucesiones, los únicos que pagan impuestos son los asalariados y eso, ni es justo ni es bueno.
En fin, medidas para evitar endeudarse hay muchas, otra cosa es que haya voluntad para llevarlas a cabo.
Hasta Merkel relajará su ciega postura contra el déficit
Hace 4 semanas


2 comentarios:
Siiiiiiiiii.
Estoy de acuerdo en casi todo, salvo en lo de la tv autonómica. Un tercer canal público no viene mal viendo la porquería de la que se llenan las privadas.
Por otro lado, lo de tenerlo todo multiplicado por 17 es verdad, pero es que partidos como erc se pasan la vida acusando al estado de centralista (cuando el centralismo en si mimso no es ni bueno ni malo, puede ser adecuado para algunas cosas y no para otras) y al menor intento de recentralizar algo, aunque sea por eficiencia, disparan a matar (figuradamente)
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